...Me miró al los ojos como el dos de oro y me cuente que se estaba reuniendo con algunos jugadores, como el Flaco Ure, Gabriel Travaglini y varios jugadores m’s que no recuerdo y que la Dirección espiritual la hacía el padre Carlos Franzini, hoy Obispo de Rafaela, y como él tenía que ir a verlo a la Catedral, le sugería que me lo presentara, y me ofrecí a acompañarlo.

Así lo hicimos y nos dijo que esa semana se encintraba muy ocupado, pero que nos escucharía en unos 15 días. Con Pablito nos comprometimos a rezar mucho hasta el día de esa reunión, cosa que hicimos y el día previsto nos atendió con su humildad de siempre y le contamos la idea.
Nos miró con una mirada profunda…”que dejaba entreveer llo que pensaba”…Tan temprano y estos con copas encima”…pero nos escuchó. En reuniones sucesivas, dos veces en Octubre, dos en Noviembre y dos en Diciembre, le explicamos el proyecto. Como en Enero se tomaba vacaciones, nos pidió que en febrero le lleváramos todo escrito: Duración del retiro, las charlas desarrolladas, metodología, tanto de laicos como de sacerdotes.
Y cuando salimos Pablo me dice: “Te parece que podemos hacerlo?” Y los dos coincidimos que si la Virgen y el Espíritu Santo nos metieron en esto…nos ayudarían.
Había que rezar y trabajar. Y es así que en Febrero le presentamos todo lo escrito y nos dijo que lo analizaría y nos llamaría para una próxima reunión.
Como lo prometiera, me llama un día por teléfono, para ver si lo podía recibir en mi casa, para charlar y que iría acompañado de otro sacerdote que se había interesado, que no era otro que el Padre Damián Rodríguez Alcobendas. Conversamos sobre todo y me adelantaron que en la casa del Flaco Ure, se haría una reunión con varios jugadores interesados en este tema.
Nos fuimos con Pablito a comentarles el proyecto a estos jugadores, entre los que estaba Berni Miguens, el corto Ramallo, Manolito Aguirre – otro de mis hermanos menores que me dio el Encuentro – y venia acompañado de otro sacerdote que era el Padre Jorge Murias y cuando estábamos en un momento de la reunión parecía que se enfriaba, aparece el Padre Belo Dolan, porque se había enterado que estaban reunidos jugadores de rugby y quiso saber de que se trataba y cuando supo de lo que pretendíamos llevar adelante, se mostró muy entusiasmado y recuerdo bien que dijo: “Muchachos, esto vale, hay que concretarlo”.

Así lo hicimos y nos dijo que esa semana se encintraba muy ocupado, pero que nos escucharía en unos 15 días. Con Pablito nos comprometimos a rezar mucho hasta el día de esa reunión, cosa que hicimos y el día previsto nos atendió con su humildad de siempre y le contamos la idea.
Nos miró con una mirada profunda…”que dejaba entreveer llo que pensaba”…Tan temprano y estos con copas encima”…pero nos escuchó. En reuniones sucesivas, dos veces en Octubre, dos en Noviembre y dos en Diciembre, le explicamos el proyecto. Como en Enero se tomaba vacaciones, nos pidió que en febrero le lleváramos todo escrito: Duración del retiro, las charlas desarrolladas, metodología, tanto de laicos como de sacerdotes.
Y cuando salimos Pablo me dice: “Te parece que podemos hacerlo?” Y los dos coincidimos que si la Virgen y el Espíritu Santo nos metieron en esto…nos ayudarían.
Había que rezar y trabajar. Y es así que en Febrero le presentamos todo lo escrito y nos dijo que lo analizaría y nos llamaría para una próxima reunión.
Como lo prometiera, me llama un día por teléfono, para ver si lo podía recibir en mi casa, para charlar y que iría acompañado de otro sacerdote que se había interesado, que no era otro que el Padre Damián Rodríguez Alcobendas. Conversamos sobre todo y me adelantaron que en la casa del Flaco Ure, se haría una reunión con varios jugadores interesados en este tema.
Nos fuimos con Pablito a comentarles el proyecto a estos jugadores, entre los que estaba Berni Miguens, el corto Ramallo, Manolito Aguirre – otro de mis hermanos menores que me dio el Encuentro – y venia acompañado de otro sacerdote que era el Padre Jorge Murias y cuando estábamos en un momento de la reunión parecía que se enfriaba, aparece el Padre Belo Dolan, porque se había enterado que estaban reunidos jugadores de rugby y quiso saber de que se trataba y cuando supo de lo que pretendíamos llevar adelante, se mostró muy entusiasmado y recuerdo bien que dijo: “Muchachos, esto vale, hay que concretarlo”.
Foto: Pacho Tomé en la fundición para el cáliz del Movimiento
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